Enciclopedia del Dragón Gris: Araniel Darienna, Hininsul

 

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Biografia no autorizada de Araniel Darienna
(1ª PARTE)
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"Bien, creo que lo titularé:

HININSUL, EL HOMBRE, LA LEYENDA...

¿No es un título maravilloso?"

"Si señor, estupendo, pero, ¿piensa dictarme la biografía de los tres?"

"¿Cómo de los tres?"

"Si señor, de Hininsul, del hombre y de la leyenda, es que en ese caso me parece que no me he traído suficientes pergaminos y..."

"Muy agudo Edmundo, recuérdame que recomiende a mi padre que te retire del puesto de escribano personal y te ascienda a bufón del
castillo."
"Me temo que no le entiendo..."

"Calla y copia...."


Escribe a Araniel Darienna, más conocido como Hininsul

"...Era una brumosa noche de...<cough, cough>...
...perdón, esta carraspera va a acabar conmigo... ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí!..

...Era una brumosa noche de mayo. El viento ululaba con fuerza en el exterior del castillo Darienna, como
si supiera que un acontecimiento muy importante estaba a punto de suceder. Los astros, brillantes como nunca en lo alto del firmamento, se agrupaban en cabalísticas configuraciones indicando a todos aquellos capaces de leer el futuro en su brillo que alguien muy poderoso iba venir al mundo. De repente el viento se detuvo y en medio del silencio pudo oírse la voz de un niño que lloraba. ¿Lloraba? Quizá cantaba, pues aquellos que tuvieron la fortuna de asistir al nacimiento de Hininsul coincidieron después en que jamás recién nacido alguno lloró con una voz más melodiosa ni más potente, presagio inconfundible de los altos designios a los que estaba llamado desde el mismo..."


"Caramba hijo, por fin te encuentro. He recorrido todas las estancias del castillo buscándote."

"Vaya, lo siento papá, estaba aquí, dictándole unas pocas líneas a tu secretario. Una nadería de informe que me ha solicitado un archivero de
palacio. Espero que no te importe." "Por supuesto que no hijo mío. Puedes utilizar los servicios de mi escribano todas las veces que quieras... Pero me temo que ahora tendrás que abandonar tu tarea, pues acaba de llegar un mensaje de tu suegro, el sabio Aquelaritanius, pidiéndote que acudas a su torre cuanto antes. Creo que tiene que ver con no se qué libro de hechizos que le han vendido unos marineros y que quiere que le ayudes a leer. Claro que si te viene muy mal puedo decirle que... Caramba, pues si que se ha dado prisa en salir."
"Bien señor, si no tenéis nada que ordenar me retiraré a mis habitaciones hasta que vuelva el señorito..."

"No digas tonterías Edmundo y déjame ver ese pergamino. Creo que Aquelaritanius le podrá entretener durante un par de horas, pero tampoco
es cuestión de arriesgarse perdiendo el tiempo..."
"Mi señor, no entiendo..."

"Pues es bien sencillo. En cuanto me dijeron que un archivero del palacio del Rey Niño pretendía confeccionar una enciclopedia con las

biografías de los miembros del Dragón Gris, me eché a temblar pensando que mi hijo pudiera escribir la suya propia... y por lo que leo aquí tenía
toda la razón ¿los astros brillantes? Pero si era una noche brumosa como puñetas se iban a poder ver los astros... ¿y esto de voz melodiosa? ¿Y qué más? Si al oírle llorar, el cocinero del castillo vino corriendo porque pensaba que alguien estaba sacrificando a un gorrino sin su permiso... En fin, menos mal que estoy yo aquí para que se respete el rigor histórico. A ver, coge otra hoja y copia...

 

BIOGRAFIA NO AUTORIZADA DE ARANIEL DARIENNA
... me parece que cómo título es mucho más apropiado. Veamos...¿por dónde empiezo?

Hininsul, examinando las últimas gemas conseguidas en una de sus aventuras"Araniel Darienna nació, en realidad, en una soleada tarde de mayo, en una época de calma y prosperidad
tan aburrida como sólo pueden serlo los tiempos más felices de la historia de un pueblo. Por supuesto los astrólogos y los sabios fueron consultados esa misma noche en busca de presagios y, pese a todos sus esfuerzos, la mayoría sólo pudo llegar a la conclusión de que ese año la cosecha de melones iba a ser estupenda."

"Desde aquel día, Edmundo, cada vez que discuto con mi hijo tengo que replantearme si verdaderamente aquel presagio no tenía nada que ver con su nacimiento, ... pero esa es otra historia."

"Durante sus primeros dos años de vida Araniel no hizo otra cosa dormir, comer y llorar, aplicándose con tanto afán durante todos sus instantes de vigilia en esta última tarea que llegó a alcanzar raros niveles de virtuosismo, en especialidad en las modalidades de Llanto compulsivo, Berreo y Grito. Para cuando Araniel consideró que había alcanzado la maestría en el campo y que, por tanto, podía abandonarlo en busca de nuevos retos, sus cuidadores ya habían desarrollado un curioso caso de sordera profunda que, por mucho que se les insistió, jamás consintieron que les fuera curada por los clérigos sanadores. "

"No me extraña que digan por ahí que tiene buena voz para cantar, debe tener los pulmones más grandes a este lado de la costa de las
espadas..."

"Señor..."

"Si, ya va, ya va..."

"A la temprana edad de tres años Araniel aprendió a hablar con bastante fluidez, desgraciadamente para la salud mental de los habitantes el castillo no aprendió a callarse hasta pasados otros tres años... Sus víctimas favoritas, aparte de su pobre madre y de mí, eran los soldados que estaban de guardia y que por tanto no podían abandonar su puesto bajo pena de ser acusados de traición. Durante ocho horas se veían sometidos a un bombardeo de preguntas y explicaciones de todo tipo. Esta situación duró hasta que los soldados decidieron que la pena de muerte no era tan mala, y comenzaron a abandonar su puesto "para ir al baño". Como yo mismo solía encerrarme en el baño durante varias horas, no tuve más que remedio que darles la razón y prohibir a Araniel que volviera a hablar con ellos mientras estuvieran de servicio. Con el tiempo Araniel llegó a esa edad en la que los niños empiezan a pensar en lo que quieren ser de mayores, interesándose en la carrera militar, en la vida religiosa, etc. En el caso del joven Araniel podríamos decir que era poco constante en sus aficiones, de la misma manera que podríamos decir que el granito es poco blando... Primero quiso ser soldado, luego, y en ese orden, clérigo, poeta, cazador, arquero, cantante...

Todavía se me ponen los pelos de punta cuando me acuerdo de los dos meses que se pasó gritando por los pasillos "Yo sólo quiero...
cantaaaaar". Dos meses tuve que tenerlo encerrado en la torre más alta para que se le pasase la tontería."

"Sí, señor, creo recordarlo, ¿no fue cuando los cuervos de la torre, esos que habían estado viviendo ahí por más de quinientos años,

desaparecieron misteriosamente?"

"Ya lo creo, tuvimos que importar dos docenas de grajos del continente para sustituirlos, pero la torre nunca volvió a ser la misma... En fin,

sigamos...

..., capitán de barco, mago,  mercader, leñador y arquitecto. Pero lo peor fue cuando llegó ese bardo vagabundo al castillo preguntando si podía pasar la noche... "

[CONTINUARÁ]